27 Enero 2012
Después del año 1843 comenzaron a pensar en mí. Ahí partió mi historia. Fui construida y diseñada en tiempos anteriores, por quienes creyeron que esta sería la solución, basados siempre en la idea del panóptico. Fui concebida para resguardar algo, en un comienzo sin saber qué. Nunca he entendido bien si tiene sentido que yo exista. Hay algunos que me cuestionan, que no me quieren, al parecer me he convencido de que soy un mal necesario.
Nací producto del pensamiento y fui concebida con dolor y pasión, imagino que creían que yo era parte de una solución. Quizás no todos crean en eso, pero en fin… aquí estoy.
¡Soy parte del dolor y de la solución! Paradójica mi posición
Tengo frío, intento dar calor, sin embargo esto no es parte de mi rol. Cuando me hicieron, forjaron mi cuerpo para dar seguridad, yo no tenía claro cuál sería el resultado de mi invención, pero fueron llegando uno a uno extraños seres con piel. No imaginaba que podría conocer sus secretos, volverme parte de su historia y ellos de la mía.
En estos años he conocido el dolor y la alegría de ellos….he escuchado como lloran en silencio por las noches, escondidos para que otros seres con piel no los descubran…pareciera que están llenos de dolor…y temor.
He aprendido más de lo que quisiera, por aquí han pasado diferentes y muchísimos de estos seres, con distintas historias que relatan a gritos o en murmullos…y…que yo escucho horrorizada; historias de carencias, de abusos, de dolores, de violencia y, por supuesto…de amor. ¡Como ven!, no todas estas historias son malas, pero la mayoría sí lo son.
A veces me toca ver a los mismos seres con piel, que se quedan por algún tiempo, la mayoría vuelve con la misma cara y a otros nunca más los vuelvo a ver…en ocasiones se quedan muchísimo tiempo y en otros casos sólo los acompaño por un corto lapso.
Recuerdo a algunos de esos seres con piel, ellos siempre tienen un nombre. Hace mucho tiempo atrás me acompañó José, ¡sí!, así se llamaba…José. Recuerdo cuando llegó, durante el día era bieeeeen conversador, no dejaba que lo intimidaran, siempre creía ser el más fuerte y los demás también lo veían así.
Andaba con unos fierros con punta, y ¡siempre! era el vencedor, claro que nadie sabía que por las noches lloraba su dolor. Se afirmaba de mí y pedía a Dios, ¡no sé quien es Dios!, pero los seres con piel, hablan mucho de él. No en el día, pero sí en la noche…cuando se quedan solos.
Cuando José dormía, gritaba y despertaba agitado, no podía descansar en paz, parecía ser algo que él llama “conciencia”. Muchas veces lo escuché hablar solo, culpaba a la “sociedad”, decía que había nacido de una madre sin educación, que había vivido en la calle, que robaba de menor para tener ¡algo que comer! y que luego lo hacía para tomar y fumar, “vicio”, esa palabra la usaba mucho, a veces también tiritaba, le dolían las entrañas y transpiraba. Hubo un tiempo que no dormía y balbuceaba que él tenía que cambiar…¡pero no sabía qué, ni cómo!. Yo lo escuchaba atenta…tenía tanto dolor y rabia, siempre decía que habían otros seres de piel que tenían mucho y otros no tenían nada como él.
Yo no logro entender estos seres con piel, sufren mucho…y no les gusta estar acá…hablan de “la libertad”, de lo que quieren hacer cuando estén en “libertad”… ¡son extraños estos seres!…dicen que estar acá les ayuda a pensar en la familia, pero parecen no tenerla…siempre están solos…
Bueno, José llora porque no “estudió”, no sé qué será “estudiar”, pero eso siente y dice él cuando está solo, ¡que si hubiese estudiado habría sido todo distinto, si hubiese escuchado a quienes se ocuparon de él, no estaría acá!…yo sólo lo miro, no entiendo mucho, pero logro sentir su dolor.
Parece que José se siente frustrado, humillado y apocado. Piensa que no tiene herramientas para salir adelante. Dice que tiene para 5 años. Contaba que por el “vicio” se puso a robar. Así llego hasta acá… y hoy, no sabe en qué ocupar su tiempo. No tiene claro cómo hacer algo en este lugar, se lamenta de que a veces estando aquí no puede pensar bien, que hay mucha maldad y tiene que sobrevivir. Parece que por eso en el día se porta de una forma y por la noche, a solas, de otra.
José otro ser de piel…
Un día José llegó herido, por una de esas lanzas que él mismo fabrica a escondidas….fue enterrada en su estómago. Nunca lo había visto tan asustado.
Ya han pasado 2 años desde que conozco a José, y ese día; prometió que haría un “cambio”, claro que por lo asustado no sabía por dónde comenzar.
Entonces, apareció otro ser de piel, vestido de blanco, que parecía sanar sus heridas, ganas tenía yo de decirle ¡que sanara su alma!, pero fue imposible. Y José por primera vez se atrevió a llorar frente a otro, le dijo que necesitaba “cambiar”, ¿qué será eso? Me pregunté yo, es la segunda vez en estos dos años que lo escuchaba decir eso. La verdad es que no lo entendí.
Y fue a los pocos días cuando José se levantó, vi otro brillo en sus ojos, parecía haber comprendido algo, no tengo claro qué, quizás tenga que ver con esa palabra que no entiendo… lo oí pedir y gritar ¡que me atiendan!, una y otra vez, una y otra vez, pero el señor de piel que viste de verde no lo escuchaba. José lo llamaba y lo llamaba, lo pidió por una semana, dos, y tres. Hasta que por fin el señor le creyó y lo llevó a otro lugar, creo que iba donde habían otros seres de piel, de esos que no se quedan a dormir acá… y así fue como ese brillo en sus ojos se veía cada vez más… ¡José comenzó a traer herramientas! y a hacer trabajos, ¡cambió las lanzas, por los vidrios, los cuadros, las maderas, y luego fueron camas, muebles, veladores y así…!
Comencé a notar que José andaba limpio, hablaba mejor, ya no sacaba los fierros que se parecen a mí, andaba con cuadernos y herramientas, manejaba una libreta que él decía “guardaba dinero”, de cosas que “hacia con sus manos”, lo veía con el diario, no andaba con los otros para todos lados, no tiritaba, ni tenía insomnio, ¡hasta su forma de caminar era diferente….!
Pero un día llegó muy mal, y volvió a “tomar”, parece que le habían dicho que no a algo que llamaba “beneficio”, creía que todo lo que había hecho no servía de nada, que nunca iban a creer que el brillo de su mirada era de verdad….tuvo terror de no estar “capacitado” !….sintió rabia, y se dio cuenta lo fácil que podía ser volver atrás, sin embargo; lo siguió intentando….
Uno de esos días…miró a su alrededor y ¡repentinamente reparó en mi!…primera vez en años que me veía…yo asustada, pensé que haría de mi una lanza…..intenté hablar, yo tenía ganas de decirle algo, pero no pude, ¡no pude!, quería decirle que ¡sí!, que a pesar de ser la reja que impide su libertad, yo sé lo que es “cambiar”, que gracias a él, lo aprendí…
Y un día…nunca más lo vi…cuando se fue ya no era un ser de piel…era José.
Blanca y Negra
Cuento de Itayree Acle
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2 Diciembre 2011
Hoy es un día de fiesta en nuestro barrio, se podría llamar el carnaval de las flores, viene mucha gente de hartas partes, lo pasamos realmente bien.
Da gusto cuando llega este día, se llenan de colores las calles, los pasajes, las casas y el parque. Vienen de todos lados de la ciudad, de barrios cercanos y otros muy distantes, incluso de fuera de la comarca.
Los visitantes traen regalos, girasoles, volantines, globos, tarjetas musicales, libros, diarios y flores, muchas flores. Llegan en grupos, con música, cantos, procesiones, me recuerda algunas fiestas del altiplano.
Para esto no crean que no nos preparamos, esperamos este día, con ansias y organizados, cada uno tiene alguna tarea, barrer las calles, limpiar los árboles, revisar los faroles, adornar y pulir las puertas que se resalten los números y los nombres.
Pero no siempre es así en este barrio, hay épocas del año en que viene muy poca gente, quizá los más fieles, se hacen muy conocidos: el flaco de la bicicleta que viene a ver a los Fernández, la señora de sombrero cuyo nombre no recuerdo, el Juanito, don Bernardo y sólo unos tres o cuatro más.
Aquí se vive realmente bien, no falta la comida, ni la distracción, nos vemos todos los días y casi todos somos amigos, no hay diferencias, de veras es una buena vecindad.
La vida de este barrio es tranquila, sólo se alborota en este día de fiesta, que sí coincide con un fin de semana largo dura varios días, hay algunas otras festividades en que viene gente, pero nada como este día.
Volviendo a lo que nos convoca, nuestra vida es apacible, casi rutinaria, claro que alguno de los habitantes rompen con ello, como el loco Néstor es muy intrépido, atrevido, de loco no tiene nada, sabe muy bien lo que hace, siempre está inventando algo novedoso, un juego, una excursión, hemos ido a lugares muy distantes. Está el guatón Vera muy entusiasta y entretenido, le gustan las fiestas y el buen vino, tiene muchos amigos, cuando llega un nuevo vecino es el primero en conocerlo.
Este día en verdad es muy especial, es una linda fiesta, es un carnaval sin igual, lo disfrutamos mucho, porque sabemos que demorará un largo año que vuelva a suceder lo mismo, que nuestro barrio se llene de gente, de canto y de colores, de volantines y girasoles, se llene de flores como sólo pasa cada uno de noviembre aquí en el cementerio
Patricio Ruiz Zapata
01 diciembre 2011
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4 Noviembre 2011
El único instante cierto es este
junto a ti y la ventana
que refleja nuestros ojos.
El único momento que tiene sentido es este
junto a ti en medio del planeta
con el mundo dando vueltas
solos en este lugar lleno de gente.
El único instante cierto es
ahora en este instante
aquí y ahora sin permiso
sin pecados ni culpas.
El único momento que tiene sentido es este
sin pasado ni tiempo
suplicando con los labios
entregados con las miradas
encontrándonos una y otra vez con los cuerpos.
Patricio Ruiz
noviembre 2011.
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18 Septiembre 2011
Chile larga y angosta faja de tierra,
amenazada por volcanes y sismos,
encerrada entre mar y cordillera,
donde conviven distantes pueblos,
que se desparraman en un fragmentado mapa,
que la historia y la justicia cercena.
Disímiles pueblos, los propios y los ajenos,
los que vinieron y se quedaron,
los de antes y los de ahora,
los expatriados y los que volvieron.
Que se cruzan por las calles,
se auscultan en las fiestas
y se encuentran en las ferias.
Pueblos que no se tocan, no se ven,
no se escuchan ni se sienten.
Larga lista de pueblos que se diferencian y enumeran:
Uno los que mandan, viajan y reinan.
Dos los que trabajan sin descanso, llenos de deudas.
Tres los que luchan y sufren sin casas ni tierras.
Cuatro los que deambulan como zombis y callan.
Cinco los que parten sin escusas, sin darse cuenta.
Seis los que viven esperando que todo cambie
y los pueblos sin cuenta, los que resisten el paso del tiempo,
invisibles y endebles, excluidos y marginados
tras los muros de los barrios lejanos,
en donde las casas no tienen árboles, ni cuelgan banderas.
Patricio Ruiz
18.09.2011
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21 Enero 2011
Dale que dale
las imágenes gatillan
nuestras mentes y
el ruido ensordecedor
golpea nuestras puertas.
Vuela que vuela
los pájaros de fuego
presagian la muerte
e invaden zumbando
nuestras conciencias.
Una y otra vez
estalla la vergüenza.
Las bombas destrozan
las casas y sus hijos.
Vienen y vuelven
sin razón ni sentido
los Marines masacran
la existencia.
Que Dios y Alá
le tengan paciencia.
No son un vídeo juego,
ni un reality,
las noticias desde Bagdad son ciertas.
Vuela que vuela
los pájaros de fuego
presagian la muerte
e invaden zumbando
nuestras conciencias.
A los sobrevivientes
no hay quien los salve,
el mal en persona
dirige desde las sombras.
Que Dios y Alá
lo tengan en cuenta.
Atacan e invaden
a sangre y fuego,
el dolor y el miedo
por todos lados
sin permiso se esparcen.
Una y otra vez
estalla la vergüenza.
Herencia mortal
para los descendientes
Que Dios y Alá
los comprendan.
Autor Patricio Ruiz Zapata
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20 Noviembre 2010
I
Me he visto obligado
bien o mal a escribir
y no puedo entender
no haberlo hecho antes.
Sin más escribir,
levantarme y acostarme escribiendo,
amar y desamar
recordar y olvidar escribiendo.
II
Comer, beber y escribir
día y noche sin control
hasta quedar ebrio, afiebrado y desfalleciente,
vomitando palabras
torrentes que inundan la casa
corren por los desagües
buscan los alcantarillados
hacia los vertederos,
ríos de palabras que desembocan al mar,
para navegar encima de ellas,
contra vientos y mareas,
cruzando océanos y mares,
hasta recalar en tierra escribiendo.
III
Escribir como enfermo
sin cura posible
sin salvación ni ayuda,
lejos de sacerdotes y de brujos,
de sanadores y de santos,
en cuarentena escribir
sanando y vuelto a enfermar escribiendo.
IV
Escribir sin miedo posible
por los muertos y los desaparecidos
que cayeron escribiendo.
Memorizando las palabras
y los nombres
llenando las murallas
sin perdón ni olvido.
V
Escribir con razón y sin tenerla
por amor y con vergüenza,
escribir por inercia, sin más escribir.
Hasta que estallen las palabras
y sus fragmentos se esparzan
por los patios hacia las calles
y sus esquirlas doblen las esquinas,
cubran los barrios y la ciudad
incendiada de palabras.
VI
Escribir y escribir por años, durante siglos,
hasta que se me apague la vida.
Y seguir escribiendo a la mañana siguiente
bajo una lápida cubierta de palabras
con el epitafio del último día.
Autor: Patricio Ruiz
Agosto 2009.
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1 Enero 2010
Viviremos en épocas interestelares
nos transportaremos en cámaras de vacío
sin vehículos ni carga
viajaremos de Galaxia en Galaxia
más rápido que la luz y el sonido.
Viajaremos por carreteras intergalácticas
nos desplazaremos entre nebulosas y cúmulos estelares
sin vehículos ni equipajes
solos o juntos
estaremos en el lugar y el momento indicado.
Nos encontraremos en cualquier punto
de una indeterminada Galaxia
sobre una supernova o detrás de un quásar
tan distantes como cerca sin distancia ni tiempo
seremos habitantes de este y todos los mundos.
Viviremos allá o acá en cualquier lugar y hora
amaremos y dejaremos de amar
una y mil veces sin tiempo
con el corazón o a través de la mente
conectados o desconectados
Viajaremos por épocas interestelares
a través de cámaras de vacio
tantas veces sin tiempo
que no precisaremos morir,
viviremos y seguiremos viviendo sin término.
Patricio Ruiz
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21 Julio 2009
A Neruda: en La Sebastiana.
Hoy he vuelto a tu casa
y no podía no hacerlo,
frente al mar, sobre los cerros,
junto contigo y el mundo,
construido y destruido,
uno tras otro, esta y muchas veces,
por los habitantes del tiempo.
Hoy he vuelto a tu casa
y volveré cuantas veces haya que hacerlo.
Junto contigo y el mundo,
levantado y caído,
uno tras otro, antes y después,
por todos los dioses,
gatillando en la memoria,
de los que partieron y de los que vendrán,
aún sin señales de término.
autor: Patricio Ruiz, julio 2009.
servido por patricio-ruiz
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