21 Abril 2012
Hoy es un día de fiesta en nuestro barrio, se podría llamar el carnaval de las flores, viene mucha gente de hartas partes, lo pasamos realmente bien.
Da gusto cuando llega este día, se llenan de colores las calles, los pasajes, las casas y el parque. Vienen de todos lados de la ciudad, de barrios cercanos y otros muy distantes, incluso de fuera de la comarca.
Los visitantes traen regalos, girasoles, volantines, globos, tarjetas musicales, libros, diarios y flores, muchas flores. Llegan en grupos, con música, cantos, procesiones, me recuerda algunas fiestas del altiplano.
Para esto no crean que no nos preparamos, esperamos este día, con ansias y organizados, cada uno tiene alguna tarea, barrer las calles, limpiar los árboles, revisar los faroles, adornar y pulir las puertas que se resalten los números y los nombres.
Pero no siempre es así en este barrio, hay épocas del año en que viene muy poca gente, quizá los más fieles, se hacen muy conocidos: el flaco de la bicicleta que viene a ver a los Fernández, la señora de sombrero cuyo nombre no recuerdo, el Juanito, don Bernardo y sólo unos tres o cuatro más.
Aquí se vive realmente bien, no falta la comida, ni la distracción, nos vemos todos los días y casi todos somos amigos, no hay diferencias, de veras es una buena vecindad.
La vida de este barrio es tranquila, sólo se alborota en este día de fiesta, que sí coincide con un fin de semana largo dura varios días, hay algunas otras festividades en que viene gente, pero nada como este día.
Volviendo a lo que nos convoca, nuestra vida es apacible, casi rutinaria, claro que alguno de los habitantes rompen con ello, como el loco Néstor es muy intrépido, atrevido, de loco no tiene nada, sabe muy bien lo que hace, siempre está inventando algo novedoso, un juego, una excursión, hemos ido a lugares muy distantes. Está el guatón Vera muy entusiasta y entretenido, le gustan las fiestas y el buen vino, tiene muchos amigos, cuando llega un nuevo vecino es el primero en conocerlo.
Este día en verdad es muy especial, es una linda fiesta, es un carnaval sin igual, lo disfrutamos mucho, porque sabemos que demorará un largo año que vuelva a suceder lo mismo, que nuestro barrio se llene de gente, de canto y de colores, de volantines y girasoles, se llene de flores como sólo pasa cada uno de noviembre aquí en el cementerio.
Patricio Ruiz Zapata
Premiado en concurso de cuentos del Centro Cultural "La Barraca"
01 diciembre 2011
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14 Febrero 2012
Entre una y otra cosa,
en estos tiempos de desechos y abulia,
han pasado los días y quizás los años,
lo más fácil sería decirte, que no ha sido en vano.
Levantarse una y otra vez, para lo mismo,
más vale tarde que temprano,
y mirar hacia fuera, por si algo cambiase,
estar preparado para todo y para lo mismo.
Atraviesas la ciudad, todo sigue en el mismo sitio,
los atrasados de siempre, los condenados,
los ausentes, los perdidos y los atrapados,
los que sobremueren viven sin contarlo.
Te acuerdas cuando parecía que todo era posible,
los buenos estaban de tu lado,
¡que la alegría ya vino y no fue para tanto!
¿Y qué esperabas? Si es que te diste cuenta,
ya no queda nadie para contarlo.
El dilema no ha sido falso,
la gente que te rodea, no te acompaña.
Bien sabes que no hay amigos en cada esquina,
ni suficiente memoria para aguantarlo.
Inténtalo de nuevo,
la vida comienza en cada momento,
encontrando sentido sin tenerlo,
Se puede esperar algo o no esperar nada,
Solo una estúpida excusa que valga.
Piensa en algo, que ya hayas pensado,
debes estar prepararlo para decirlo,
para salir a la calle y contarlo.
Si algo nuevo ocurriere, creo que nos daríamos cuenta,
se notaría en los rostros y en las palabras.
Si algo sucediera, se sabría pronto,
se notaría en los artefactos y en las murallas.
Entre una y otra cosa,
han pasado los días y quizás los años.
¿Esto no ha sido en vano?
Más vale una respuesta ahora, que cien volando.
Mientras el tiempo nos lleva a otra parte.
Patricio Ruiz
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2 Diciembre 2011
Hoy es un día de fiesta en nuestro barrio, se podría llamar el carnaval de las flores, viene mucha gente de hartas partes, lo pasamos realmente bien.
Da gusto cuando llega este día, se llenan de colores las calles, los pasajes, las casas y el parque. Vienen de todos lados de la ciudad, de barrios cercanos y otros muy distantes, incluso de fuera de la comarca.
Los visitantes traen regalos, girasoles, volantines, globos, tarjetas musicales, libros, diarios y flores, muchas flores. Llegan en grupos, con música, cantos, procesiones, me recuerda algunas fiestas del altiplano.
Para esto no crean que no nos preparamos, esperamos este día, con ansias y organizados, cada uno tiene alguna tarea, barrer las calles, limpiar los árboles, revisar los faroles, adornar y pulir las puertas que se resalten los números y los nombres.
Pero no siempre es así en este barrio, hay épocas del año en que viene muy poca gente, quizá los más fieles, se hacen muy conocidos: el flaco de la bicicleta que viene a ver a los Fernández, la señora de sombrero cuyo nombre no recuerdo, el Juanito, don Bernardo y sólo unos tres o cuatro más.
Aquí se vive realmente bien, no falta la comida, ni la distracción, nos vemos todos los días y casi todos somos amigos, no hay diferencias, de veras es una buena vecindad.
La vida de este barrio es tranquila, sólo se alborota en este día de fiesta, que sí coincide con un fin de semana largo dura varios días, hay algunas otras festividades en que viene gente, pero nada como este día.
Volviendo a lo que nos convoca, nuestra vida es apacible, casi rutinaria, claro que alguno de los habitantes rompen con ello, como el loco Néstor es muy intrépido, atrevido, de loco no tiene nada, sabe muy bien lo que hace, siempre está inventando algo novedoso, un juego, una excursión, hemos ido a lugares muy distantes. Está el guatón Vera muy entusiasta y entretenido, le gustan las fiestas y el buen vino, tiene muchos amigos, cuando llega un nuevo vecino es el primero en conocerlo.
Este día en verdad es muy especial, es una linda fiesta, es un carnaval sin igual, lo disfrutamos mucho, porque sabemos que demorará un largo año que vuelva a suceder lo mismo, que nuestro barrio se llene de gente, de canto y de colores, de volantines y girasoles, se llene de flores como sólo pasa cada uno de noviembre aquí en el cementerio
Patricio Ruiz Zapata
01 diciembre 2011
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4 Noviembre 2011
El único instante cierto es este
junto a ti y la ventana
que refleja nuestros ojos.
El único momento que tiene sentido es este
junto a ti en medio del planeta
con el mundo dando vueltas
solos en este lugar lleno de gente.
El único instante cierto es
ahora en este instante
aquí y ahora sin permiso
sin pecados ni culpas.
El único momento que tiene sentido es este
sin pasado ni tiempo
suplicando con los labios
entregados con las miradas
encontrándonos una y otra vez con los cuerpos.
Patricio Ruiz
noviembre 2011.
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18 Septiembre 2011
Chile larga y angosta faja de tierra,
amenazada por volcanes y sismos,
encerrada entre mar y cordillera,
donde conviven distantes pueblos,
que se desparraman en un fragmentado mapa,
que la historia y la justicia cercena.
Disímiles pueblos, los propios y los ajenos,
los que vinieron y se quedaron,
los de antes y los de ahora,
los expatriados y los que volvieron.
Que se cruzan por las calles,
se auscultan en las fiestas
y se encuentran en las ferias.
Pueblos que no se tocan, no se ven,
no se escuchan ni se sienten.
Larga lista de pueblos que se diferencian y enumeran:
Uno los que mandan, viajan y reinan.
Dos los que trabajan sin descanso, llenos de deudas.
Tres los que luchan y sufren sin casas ni tierras.
Cuatro los que deambulan como zombis y callan.
Cinco los que parten sin escusas, sin darse cuenta.
Seis los que viven esperando que todo cambie
y los pueblos sin cuenta, los que resisten el paso del tiempo,
invisibles y endebles, excluidos y marginados
tras los muros de los barrios lejanos,
en donde las casas no tienen árboles, ni cuelgan banderas.
Patricio Ruiz
18.09.2011
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21 Enero 2011
Dale que dale
las imágenes gatillan
nuestras mentes y
el ruido ensordecedor
golpea nuestras puertas.
Vuela que vuela
los pájaros de fuego
presagian la muerte
e invaden zumbando
nuestras conciencias.
Una y otra vez
estalla la vergüenza.
Las bombas destrozan
las casas y sus hijos.
Vienen y vuelven
sin razón ni sentido
los Marines masacran
la existencia.
Que Dios y Alá
le tengan paciencia.
No son un vídeo juego,
ni un reality,
las noticias desde Bagdad son ciertas.
Vuela que vuela
los pájaros de fuego
presagian la muerte
e invaden zumbando
nuestras conciencias.
A los sobrevivientes
no hay quien los salve,
el mal en persona
dirige desde las sombras.
Que Dios y Alá
lo tengan en cuenta.
Atacan e invaden
a sangre y fuego,
el dolor y el miedo
por todos lados
sin permiso se esparcen.
Una y otra vez
estalla la vergüenza.
Herencia mortal
para los descendientes
Que Dios y Alá
los comprendan.
Autor Patricio Ruiz Zapata
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20 Noviembre 2010
I
Me he visto obligado
bien o mal a escribir
y no puedo entender
no haberlo hecho antes.
Sin más escribir,
levantarme y acostarme escribiendo,
amar y desamar
recordar y olvidar escribiendo.
II
Comer, beber y escribir
día y noche sin control
hasta quedar ebrio, afiebrado y desfalleciente,
vomitando palabras
torrentes que inundan la casa
corren por los desagües
buscan los alcantarillados
hacia los vertederos,
ríos de palabras que desembocan al mar,
para navegar encima de ellas,
contra vientos y mareas,
cruzando océanos y mares,
hasta recalar en tierra escribiendo.
III
Escribir como enfermo
sin cura posible
sin salvación ni ayuda,
lejos de sacerdotes y de brujos,
de sanadores y de santos,
en cuarentena escribir
sanando y vuelto a enfermar escribiendo.
IV
Escribir sin miedo posible
por los muertos y los desaparecidos
que cayeron escribiendo.
Memorizando las palabras
y los nombres
llenando las murallas
sin perdón ni olvido.
V
Escribir con razón y sin tenerla
por amor y con vergüenza,
escribir por inercia, sin más escribir.
Hasta que estallen las palabras
y sus fragmentos se esparzan
por los patios hacia las calles
y sus esquirlas doblen las esquinas,
cubran los barrios y la ciudad
incendiada de palabras.
VI
Escribir y escribir por años, durante siglos,
hasta que se me apague la vida.
Y seguir escribiendo a la mañana siguiente
bajo una lápida cubierta de palabras
con el epitafio del último día.
Autor: Patricio Ruiz
Agosto 2009.
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1 Enero 2010
Viviremos en épocas interestelares
nos transportaremos en cámaras de vacío
sin vehículos ni carga
viajaremos de Galaxia en Galaxia
más rápido que la luz y el sonido.
Viajaremos por carreteras intergalácticas
nos desplazaremos entre nebulosas y cúmulos estelares
sin vehículos ni equipajes
solos o juntos
estaremos en el lugar y el momento indicado.
Nos encontraremos en cualquier punto
de una indeterminada Galaxia
sobre una supernova o detrás de un quásar
tan distantes como cerca sin distancia ni tiempo
seremos habitantes de este y todos los mundos.
Viviremos allá o acá en cualquier lugar y hora
amaremos y dejaremos de amar
una y mil veces sin tiempo
con el corazón o a través de la mente
conectados o desconectados
Viajaremos por épocas interestelares
a través de cámaras de vacio
tantas veces sin tiempo
que no precisaremos morir,
viviremos y seguiremos viviendo sin término.
Patricio Ruiz
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